Agua
Usualmente es difícil convencer a los pacientes de que la cantidad de agua que retienen no tiene nada que ver con la cantidad de agua que toman. Cuando el cuerpo se ve forzado a retener agua, lo hara a toda costa. Si la ingesta liquida no es suficiente para proveer toda el agua requerida, el cuerpo retiene el liquido de los riñones y la orina se reduce y concentra, imponiendo cierto esfuerzo en los riñones.
Si eso no es suficiente, el agua excesiva será extraída del tubo digestivo, resultando en heces fecales duras y secas. Por otro lado, si el paciente toma más agua de la que su cuerpo necesita, el excedente se elimina fácil y rápidamente. Por tanto, intentar evitar que el cuerpo retenga líquido tomando menos agua, no es solo inútil, sino también dañino.
El estreñimiento
Un exceso de agua mantiene las heces fecales suaves y eso es muy importante para las personas obesas, quienes por lo general sufren de estreñimiento y colón espástico. Mientras que el paciente está bajo tratamiento, nunca permitimos que se utilice ningún tipo de laxante oral. Explicamos que debido a la dieta restringida, es perfectamente satisfactorio y normal evacuar una vez cada tres o cuatro días, y que con el consumo de mucho líquido, esto nunca conlleva a una alteración.
Solamente, a esos pacientes que comienzan a quejarse luego de cuatro días, les permitimos el uso de un supositorio. Los pacientes que observan esta regla, se dan cuenta que luego del tratamiento tiene acciones intestinales perfectamente normales y esto les alegra tanto como su pérdida de peso.
Investigando errores dietéticos
Cuando la causa de un pequeño aumento de peso no es inmediatamente evidente, es necesario investigar más. Un paciente que no está consciente de haber cometido un error o que no está dispuesto a admitir un error protesta con indignación cuando se le dice que ha hecho algo que no debió. En tal ambiente, no se puede llevar a cabo una investigación fructífera; entonces de manera calmada explicamos que no lo estamos acusando de nada, pero que por nuestra experiencia considerable sabemos que algo no va bien y que debemos sentarnos tranquilos a averiguar que sucede.
Una vez el paciente se da cuenta de que tener un rol activo, no pasivo, en esta investigación, va en beneficio propio, la razón del retraso es invariablemente descubierto. Habiendo pasado por cientos de sesiones de este tipo, casi siempre podemos distinguir a aquellos que mienten deliberadamente, del paciente que simplemente se engaña a sí mismo o en realidad no está consciente de haber errado.