La obesidad: un desorden
Como base de nuestra discusión, postularemos que la obesidad en todas susformas es debida al funcionamiento anormal de alguna parte del cuerpo y que cada onza de grasa acumulada de manera anormal siempre es el resultado del mismo desorden de algún mecanismo regulatorio en cadena. Las personas que sufren de este desorden en particular engordaran, coman o no de manera excesiva, normal o menos que de lo normal.
Una persona que no tenga este desorden, nunca engordara aun cuando coma demás con frecuencia. Aquellas personas en las cuales el desorden es severo, acumularán grasa muy rápidamente; aquellas en las cuales el desorden es moderado incrementarán gradualmente de peso y aquellas personas en las cuales el desorden es leve quizá podrán mantener el peso excesivo estacionario por largos periodos.
En todos los casos, la pérdida de peso producida por las dietas, tratamientos de toroide, pastillas de reducción de apetito, laxativos, ejercicios violentos, masajes o baños, es solamente temporal y se aumentara de nuevo en cuanto el régimen de adelgazamiento se relaja. La razón simplemente, es que ninguna de estas medidas corrige el desorden básico.
Historia de la Obesidad
Hubo un tiempo, no tan distante, el en cual la obesidad se consideraba una señal de salud y prosperidad en los hombres, además era una señal de belleza, amabilidad y fecundidad en las mujeres. Esta actitud probablemente data de los tiempos Neolíticos, alrededor de 8000 años atrás, cuando por primera vez en la historia, el hombre comenzó a ser dueño de propiedades, animales domésticos, tierra fértil, casas, tarros y herramientas de metal. Antes de eso, a excepción de algunas razas como los Hottentots, la obesidad era casi inexistente, así como aun lo es con los animales salvajes y la mayoría de las razas primitivas.
Hoy en día la obesidad es extremadamente común en todas las razas civilizadas, ya que la disposición a padecer el desorden podría ser heredada. Dondequiera que la gordura anormal fuese vista como una ventaja, la selección sexual propagaba la característica. Solamente en tiempos recientes, el manifiesto de la obesidad ha perdido parte de su atractivo, aunque el culto de los pechos grandes- el cual siempre constituye una señal de obesidad latentemuestra que la moda aun persiste.
Los tres tipos de grasa
En el cuerpo humano podemos distinguir tres tipos de grasa. La primera, la estructural, es la que llena los espacios entre varios órganos, como material de empaque. La grasa estructural también cumple con importantes funciones, tales como cubrir los riñones con un suave tejido elástico, proteger las arterias coronarias y mantener la piel suave y tersa. También provee los amortiguadores de grasa dura en los talones, sin la cual nos sería imposible caminar.
El Segundo tipo de grasa es la reserva normal que funciona de combustible; el cuerpo la utiliza libremente cuando el consumo nutricional del sistema digestivo no es suficiente para satisfacer la demanda. Estas reservas de grasa normal se encuentran en todo el cuerpo. La grasa es una sustancia que condensa el mayor contenido calórico en los espacios más pequeños para que las reservas normales de combustible para energía muscular y el mantenimiento de la temperatura corporal se pueda reservar de manera muy económica. Estos dos tipos de grasa, estructural y de reserva, son normales y aunque el cuerpo las almacene a su total capacidad, nunca se llamaría obesidad.
Existe un tercer tipo de grasa totalmente anormal. Es exclusivamente de la acumulación de este tipo de grasa que padece un paciente con sobrepeso La grasa anormal, también es una reserva potencial de combustible para el cuerpo, pero a diferencia de las reservas normales, no está disponible para el cuerpo en caso de una emergencia nutritiva. En otras palabras, esta almacenada en un depósito fijo y no en una cuenta corriente, como lo están las reservas normales. Cuando un paciente obeso intenta adelgazar dejando de comer, primero perderá sus reservas normales de grasa.
Cuando se exhausta esta, entonces comienza a quemar grasa estructural y solamente como ultimo resorte, el cuerpo utilizara las reservas anormales. Sin embargo, a esa altura el paciente se siente tan débil y hambriento que por lo general abandona la dieta. Es por esta razón que los pacientes obesos se quejan de que pierden peso de los lugares equivocados. Se sienten hambrientos y cansados, y su rostro se vuelve largo y fatigado, pero su barriga, sus caderas, muslos y brazos mostraran poco progreso. La grasa que ha llegado a detestar se mantiene y la grasa que necesitan para cubrir sus huesos se disminuye. Su piel se arruga y se ven viejos y miserables. Esta es una de las experiencias más frustrantes y depresivas que puede tener un ser humano.
El banco de grasa
Suponiendo que en el ser humano, si existe un centro que controla el movimiento de la grasa corporal. Su función sería muy similar a la de un banco. Cuando el cuerpo asimila más combustible del necesario de los intestinos, este exceso es depositado en lo que podría compararse con una cuenta corriente. De esta cuenta puede hacer retiros siempre que sea necesario. Todas las reservas normales de grasa están en este tipo de cuenta corriente y es probable que un centro diencefálico maneje los depósitos y retiros. Por razones que discutiremos luego, los depósitos de grasa crecen rápidamente hoy día, los pequeños retiros se vuelven más frecuentes y se puede llegar al punto que el diencéfalo alcance la bancarrota.
Un banquero le podría sugerir a un cliente afluente que en lugar de acumular una gran e inmanejable cuenta corriente debe invertir su capital excedente, igualmente el cuerpo parece establecer un deposito fijo al que envía la grasa excedente pero no puede acceder a ella del mismo modo que lo hace de una cuenta corriente. De esta forma, el ‘banco de grasa’ diencefálico se libera de todo el trabajo que excede sus capacidades de transacciones normales. El inicio de la obesidad ocurre en el momento que el diencéfalo adopta este estilo de ahorro. Una vez que un depósito fijo ha sido establecido, las reservas normales de grasa se mantienen en un mínimo y toda grasa excedente disponible se guarda en un depósito fijo, por tanto se elimina de la circulación normal.